miércoles, 31 de diciembre de 2008

La cita y el reloj de Casa Puga


El 18 de enero de 2008 nos reunimos para hablar de cofradías en la cafetería Encuentro, frente al convento de las Claras. Hablamos mucho. Tanto que tenían que cerrar así que cruzamos la acera y nos metimos en el Puga y allí hablamos más. Salvo Jose, que había quedado con Luis Pardo para algo en la Casa de hermandad a las nueve. Como Jose es tan puntual no hacía más que preguntarle la hora a Isaac, que estaba enfrente del reloj que hay sobre la máquina de tabaco. Son menos cuarto. Ah, va bien la cosa. Jose aún tenía tiempo de sobra para llegar puntual a su cita. Apenas cinco minutos tardaba en llegar desde allí a la Casa de hermandad y, total, eran menos cuarto... Tiempo de sobra para que el santo se te fuera al cielo o adonde quisiera. Las tertulias agradables bien regadas tienen estas cosas y es que media hora después, inocente él, volvía a preguntar la hora y despistado el otro echaba un vistazo al reloj de marras para concluir: vas bien, son menos cuarto. Y así rato tras rato hasta que alguien se extrañó de que fueran las nueve menos cuarto desde hacía dos horas y media.